En algún momento, no sabría decirte en cual intenté vestirte de príncipe azul y la cosa no fue bien, nunca te quedó bien un disfraz tan cutre. Cien días después me dijiste adiós, a tu peculiar manera, luego volviste a por mí esperando encontrarme donde me habías dejado y te deparaste con que yo también sé moverme por mí misma y no te había esperado. A mí tampoco nunca me ha quedado bien los disfraces de princesas que duermen cien años, o cosas así, soy más bien una cenicienta moderna...
¡y si el reloj suena a las doce, que le den!






No hay comentarios:
Publicar un comentario